Superficies radiantes, climatización uniforme y saludable

Superficies radiantes: imagen térmica de suelo radiante

Las superficies radiantes ofrecen movilidad y confort total.

La climatización por superficies radiantes hace referencia al uso del suelo, techo y/o pared como emisores de temperatura.

A pesar de que el cuerpo humano es capaz de regular hasta un cierto grado las temperaturas adversas, es una realidad que vivir y trabajar en ambientes poco confortables limitan al ser humano. ¿Os imagináis un espacio climatizado sin focos peligrosos para niños, con temperatura continuada, uniforme y saludable?. Las superficies radiantes nos ofrecen movilidad y confort total.

La climatización por superficies radiantes hace referencia al uso del suelo, techo y/o pared como elementos emisores de temperatura (calor y/o frío) gracias a un circuito de tubos o cables que se distribuye a través de ellas y por las que recircula líquido (fluido trasmisor que habitualmente es agua) o electricidad.

La evolución humana va unida a la mejora de las condiciones ambientales, desde comenzar a vivir en cuevas o el uso del fuego hasta la aerotermia de nuestros días, mencionando especialmente el hipocausto romano (hipocaustum) y la gloria del medievo o el ondol tradicional coreano, precursores de una de las superficies radiantes objeto de este artículo, el suelo radiante.

Resulta evidente el motivo por el cual, de entre todas las superficies radiantes destaca el suelo radiante, que ya comienza a instalarse de forma habitual combinado principalmente con aerotermia y/o placas solares.

Al ser sistemas relativamente novedosos, tienen defensores y detractores, lo que unido a que no existe un sistema de climatización recomendable de forma absoluta para todas las instalaciones, hace que nos encontremos con opiniones y reseñas muy diversas sobre la instalación de suelo radiante, techo radiante o paredes radiantes.

Dado que las superficies radiantes pueden emitir tanto calor como frío, dependiendo de la instalación pueden usarse para calefacción en invierno y refrigeración “aire acondicionado” en verano.

Otra de sus características es que los sistemas radiantes no pretenden climatizar un espacio en poco tiempo, sino hacerlo de forma continuada a lo largo del mismo, sobre todo en el caso de suelo radiante, de ahí que la conductividad térmica de los materiales o su resistencia ante calor continuado suponen restricciones, no siendo recomendables algunos materiales para su fabricación.

La pared radiante o muro radiante, es la menos conocida e instalada y en consecuencia sobre la que se tiene menos experiencia, pero se basa en el mismo principio que todas las superficies radiantes, un circuito que se distribuye por las paredes del edificio. Plantea algunas limitaciones, como dejarla sin amueblar, ya que las paredes deberían estar libres de cualquier elemento. Dada su posición intermedia entre techo y suelo ¿podría convertirse en una superficie radiante más usada en el futuro?.

El techo radiante, resulta una buena opción para calentar locales grandes con techos altos; su uso doméstico es bastante controvertido, ya que en general se prefiere que el calor venga de abajo y económicamente hay mejores alternativas. Para refrescar tiene una mayor aceptación, pero requiere que la humedad esté perfectamente controlada para evitar problemas de condensación.

El suelo radiante con aerotermia apoyada por fancoils, está considerada la mejor opción para la climatización (calefacción y refrigeración) mediante superficies radiantes. Es la instalación que te recomendamos desde CENIT Climatización.

Si bien, también recomendamos que todos los proyectos de climatización se valoren individualmente. No dudes en contactar con nosotros, ponemos nuestra experiencia a tu disposición.

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